Caracterice tres verdades, ritos establecidos sobre la
lectura y la escritura en la escuela que Clara Cuervo está cuestionando. ¿Cuál
es la problematización y la intervención que propone la autora?
Lo que la autora Clara Cuervo plantea en esta lectura es como nos han
alejado de la lectura y la escritura con creer que 1.
El mejorar la motricidad fina con el punteado y la plastilina nos van a ayudar
en nuestra escritura 2. Que por
medio del maltrato, el estudiante iba a captar mas fácil lo que aprendía 3. Que con crear “hábitos de lectura”
el estudiante va a ser un lector empedernido, cuando este acto debe ser
espontaneo y placentero, no una obligación como bañarse o comer.
Lo que la autora propone es que debemos acercarnos desde la emoción
más no desde la razón, que el leer y escribir son experiencias corporales que
son la concepción de un cuerpo con
ideas, sentidos y emociones, que lo que le hagamos a nuestro cuerpo puede
repercutir, como una cicatriz quedar para siempre, así mismo la lectura y la
escritura pueden quedar grabadas en nosotros de una forma positiva despertando
emociones y sentimientos agradables. Claro está para esto el maestro debe ser
un excelente guía y tener pasión por lo que hace, amar la lectura, para así
mismo transmitir esto a sus estudiantes.
A partir del
texto de Cuervo cuestione la lectura en
voz alta por parte de los niños. Compare
esto con el siguiente texto que escribió un joven en Diario de los escritores
de la libertad
Querido diario:
...
En quinto curso tuve una maestra que acostumbraba a
llamarme holgazán delante de toda la clase. Siempre me escogía para leer
delante de todos. Sabía que yo no era capaz de leer ni de hablar muy bien, y
que cuando leo debo hacerlo muy lentamente. Todos se reían de mí y me trataban
como a un tonto. Odiaba la escuela. Desde aquel año nunca he sido capaz de leer
en voz alta y aún hoy me asusta la idea de que la gente se ría de mí y me llame
estúpido.
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Desafortunadamente la lectura en voz alta en los
niños ha sido una práctica por muchos años que más que acercar a la lectura, lo
que ha hecho es alejarlos por completo de esta.
El solo hecho de pensar en pasar al frente a leerle
a los compañeros y a la profesora, hacia que uno sudara frio y que aunque
supiera leer se equivocara o bloqueara. El maestro por estar dirigiendo,
siempre se jactaba de saber más, y de manera burlona y despiadada corregía los
errores cometidos precisamente por el nerviosismo y la ansiedad que esto
producía, enseñando así antivalores porque el que incentive a que otros se
burlen por cometer errores no es digno de alguien al que se le llama maestro.
Esto es lo que debemos evitar, ya que por
comportamientos como este por parte del profesor, lo que estamos haciendo es
alejar a los niños no sólo a la literatura, al buen leer sino también de la
escuela. Estamos dañándoles la vida a ellos y el futuro a una nación que lo que
necesita es personas en toda la extensión de la palabra, capaces de razonar, de
ser autónomas y de aportar a que este mundo lleno de desigualdad sea mejor.
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